El 29 de julio se inaugura el blog de Esencia (http://esenciarol.wordpress.com/), para dejar constancia de multitud de cosas del mundo rolero. Sin embargo, para mi es una fecha triste, que me hace mirar al pasado con añoranza y pesar. Pues tal día como hoy del año 99 moría trágicamente Lusifer, Gran Cronista de Tzeench, uno de los miembros de mi club. No sólo era una unión lúdica la que teníamos, sino que nuestros lazos se estrechaban más allá de las partidas y era también parte integrante de mi grupo de amigos (aunque por aquellas fechas casi no había diferencia). Como el plasta de Cicerón indica en Laelivs De Amicitia, "La amistad, a cualquier parte que nos volvamos, la encontramos dispuesta. Nunca está de sobra, nunca es inoportuna, jamás es molesta."
Tengo el libro de socios delante de mí, el segundo del que hay constancia es él. Abro su entrada y aparece su fotocopia del carnet de identidad, con una cara sonriente de no más de 18 años. El carnet me lo pasó caducado, como muchos otros socios del club. Pero eso no importa. Nunca importó.
Aquellas fechas fueron duras para todos en el club. Muchos acudimos al local para consolarnos unos a otros en un momento de debilidad tremenda, cuando sentimos que el mundo se nos caía encima, que se hacía más oscuro, más triste. A mi me tocó dar al noticia a casi todos los socios por teléfono y cada vez que marcaba un número me temblaba la mano, y luego la voz. Cuando terminé con todos, me derrumbé llorando sobre la cama.
Aún hoy en día, cuando la noche deja paso al remanso de la tranquilidad, puedo verle haciendo el ganso, como concursante del Juego de la Oca, enfundado en un pijama azul y lleno de vendajes y tiritas por todo el cuerpo.
Aquel día algo murió en mí y nunca sabremos lo que pudo ser y nunca será. E intento teclear de forma mecánica, porque siento una enorme congoja y sé que si paro a pensar, volveré a llorar como lo hice entonces.
Hoy le rescato del Olvido, como a un héroe de tragedia griega que no debe morir. Pues la memoria de nuestros hechos es la que nos mantiene vivos por la eternidad.
Hay heridas que tardan en cerrar.
Otras no lo hacen nunca.
Borja "Megadoux" Sierra
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3 comentarios:
Justo este sábado me puse a ordenar unas cajas en las que guardo cosas variadas, recuerdos de momentos de mi vida, y después de varios años me encontré otra vez con la esquela de Luisfer (sí, la guardé), con esa foto en la que aparece hecho un crío.
En fin, no quiero añadir mucho, solo un par de recuerdos. O mejor me los guardo, pero me éché unas buenas risas con él.
Fueron días extraños, y nunca he llegado a entenderlo.
Yo no llegué a conocer mucho a Luisfer, no era más allá que ese chaval con el que echaba alguna partidilla de vez en cuando en Bilbo Bolson, y en el funeral coincidí con muchos que después se acabarían convirtiendo en amigos míos, gracias al club, como muy seguramente lo habría acabado siendo él.
Y curiosamente, años más tarde descubrí que el bar de sus padres, famoso entre nosotros por haber sido sede de tantas alubiadas, era también lugar de reunión de mi padre y su cuadrilla.
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